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Lo que comenzó como una “salidita inocente” terminó convirtiéndose en una historia digna de película… o al menos de chisme de esquina. Un ho...


Lo que comenzó como una “salidita inocente” terminó convirtiéndose en una historia digna de película… o al menos de chisme de esquina. Un hombre cartagenero, conocido en su barrio como “El Mono Freddy”, salió este fin de semana a dar una vuelta con los bolsillos vacíos, pero con el corazón lleno de esperanza… y con tremenda sed.

Según testigos, el hombre fue visto rondando por el centro histórico con el clásico discurso: “¿Quién dijo cerveza?”, aunque él no tenía ni para un agua de panela. Pero como dice el viejo dicho: “El que no tiene plata, que tenga labia”… y vaya que la tenía.

“Yo no sé cómo hizo, pero terminó en tremenda parranda, con ron, música, fritanga y hasta bailando con una señora que no era suya”, comentó Don Fulgencio, el vendedor de raspao que fue testigo ocular del suceso.

Lo curioso del caso es que, en medio del festejo, apareció una mujer —aparentemente su nueva acompañante— angustiada no por el escándalo ni por haber abandonado a su marido, sino porque “no se había tomado la pastilla de la presión”.

“¡Ay Dios mío, la amlodipina! ¡Se me quedó en la mesa de noche!”, gritaba la mujer mientras buscaba señal en su celular para llamar a su hija, quien le había advertido que no tomara nada con sal… ni con “hombres ajenos”.

Por su parte, el protagonista de esta tragicomedia se defendió diciendo:

“Yo solo salí a tomarme una cerveza... no sabía que venía con yerno incluido”.

Vecinos aseguran que, al final, la mujer fue llevada a casa sana y salva (aunque algo mareada), y que su esposo aún no entiende cómo terminó viendo fútbol solo mientras su esposa bailaba “El Santo Cachón” con otro.

Las autoridades no se pronunciaron, porque, según ellos, “eso en Cartagena pasa todos los fines de semana”.

 

Luego de salir de su vivienda ubicada en el sur de la ciudad de Barranquilla a eso de las 10:00 pm, un hombre identificado como Kevin ...


Luego de salir de su vivienda ubicada en el sur de la ciudad de Barranquilla a eso de las 10:00 pm, un hombre identificado como Kevin Fernández del barrio 'Las Moras' se dirigió al sector de discotecas de la calle 82 entre carreras 46 y 43B a encontrarse con su grupo de amigos con quien había acordado salir a rumbear horas antes. Kevin había advertido minutos antes a sus seis 'compinches' que no tenía dinero y que sólo cargaba con 2 mil pesos en su billetera, a lo que sus "llaves" respondieron que no importaba que ellos "no lo iban a dejar morir" y que lo esperaban en el sitio acordado. Efectivamente él decidió emprender rumbo hacia el destino fijado embarcándose en una buseta en donde se gastó los únicos 2 mil pesos que tenía dentro de sus bolsillos. 

El viaje fue un poco largo y el joven a bordo del vehículo nunca pensó lo que la vida le tenía deparado para esa noche. Justo en el momento de llegar al lugar, sus amigos se encontraban recogiendo la plata para la botella, Como Kevin no traía dinero, el grupo decidió que fuera él quien se hiciera cargo de la recolecta y que cuadrara el precio del garrafón de Antioqueño con el bartender, a lo que él aceptó sin ningún inconveniente. Por esas casualidades de la vida Kevin conocía al barman y de inmediato comenzó el "tramullo" entre los dos La botella tenía un precio de $300 para los clientes pero el Barman por ser él se la dejó en $280. El protagonista de esta historia no lo pensó dos veces y decidió embolsillarse los $20 mil que le entregaron de 'vuelto'. 

Hecho ya el negocio regresó a donde sus amigos, puso la botella sobre la mesa y comenzaron a beber. Luego de tanto tomar y tomar la botella se acabó y el grupo decidió comprar otra más. Kevin ni corto ni perezoso se ofreció a ir hasta la barra a buscar el trago y como era de esperarse aplicó la misma dosis. Borracho pero consciente de su pilatuna regresó donde sus 'llevaes' con otro garrafón de aguardiente. . Pasadas ya las 3:00 am el grupo de jóvenes tenía la borrachera del siglo y dándose cuenta de que el local ya lo iban a cerrar decidieron coger cada uno su propio destino. Gabriel uno de los que más respaldaba a Kevin cuando él no tenía plata, embarcó en un taxi a su gran amigo, le dio un billete de 20 al conductor y le dijo que lo llevara hasta Las Moras. Así fue Kevin llegó a su casa con la 'pea viva' pero acordándose que su amigo le había dado un billete de 20 mil pesos al taxista. 

El joven borracho le preguntó al conductor cuánto había costado la carrera a lo que este le contestó que 15 mil, Kevin como buen 'regateador' le pidió rebaja al chofer y terminó sacando la carrera en 10 mil pesos. El taxista le devolvió 10 mil al susodicho. Pues bien Kevin entró a su casa borracho y un poco inconsciente no alcanzó a llegar a su cama y se acostó en el sofá de la sala. Al despertarse en la mañana revisó su billetera y efectivamente encontró el resultado de salir con 2 mil pesos de su casa: Un guayabo de 'padre y señor nuestro' y $50 mil pesos en su billetera. Tienes un amigo que se parezca al protagonista de esta historia? Etiquétalo