Lo que comenzó como una “salidita inocente” terminó convirtiéndose en una historia digna de película… o al menos de chisme de esquina. Un hombre cartagenero, conocido en su barrio como “El Mono Freddy”, salió este fin de semana a dar una vuelta con los bolsillos vacíos, pero con el corazón lleno de esperanza… y con tremenda sed.
Según testigos, el hombre fue visto rondando por el centro histórico con el clásico discurso: “¿Quién dijo cerveza?”, aunque él no tenía ni para un agua de panela. Pero como dice el viejo dicho: “El que no tiene plata, que tenga labia”… y vaya que la tenía.
“Yo no sé cómo hizo, pero terminó en tremenda parranda, con ron, música, fritanga y hasta bailando con una señora que no era suya”, comentó Don Fulgencio, el vendedor de raspao que fue testigo ocular del suceso.
Lo curioso del caso es que, en medio del festejo, apareció una mujer —aparentemente su nueva acompañante— angustiada no por el escándalo ni por haber abandonado a su marido, sino porque “no se había tomado la pastilla de la presión”.
“¡Ay Dios mío, la amlodipina! ¡Se me quedó en la mesa de noche!”, gritaba la mujer mientras buscaba señal en su celular para llamar a su hija, quien le había advertido que no tomara nada con sal… ni con “hombres ajenos”.
Por su parte, el protagonista de esta tragicomedia se defendió diciendo:
“Yo solo salí a tomarme una cerveza... no sabía que venía con yerno incluido”.
Vecinos aseguran que, al final, la mujer fue llevada a casa sana y salva (aunque algo mareada), y que su esposo aún no entiende cómo terminó viendo fútbol solo mientras su esposa bailaba “El Santo Cachón” con otro.
Las autoridades no se pronunciaron, porque, según ellos, “eso en Cartagena pasa todos los fines de semana”.
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